El seguro de vida no cuesta lo mismo a los 30 que a los 55, y las prioridades tampoco son las mismas. A medida que cumples años, la prima sube porque aumenta el riesgo, pero también cambian tus necesidades: hipoteca, hijos, ahorros acumulados...
En esta página repasamos cómo varía el seguro de vida en cada etapa, con rangos de precio orientativos de mercado, para que sepas qué esperar. Son estimaciones, no ofertas: la prima real la fija la aseguradora según tu perfil completo.
A los 30: barato y buen momento para fijarlo
La treintena suele ser el mejor momento para contratar un seguro de vida: la prima es baja porque el riesgo es menor. Para un capital orientativo de 100.000 €, los rangos de mercado se sitúan aproximadamente en 70–160 €/año entre los 30 y los 39 años.
Es también la etapa en la que muchas personas firman su primera hipoteca o tienen hijos pequeños, dos motivos de peso para protegerse. Contratar ahora, además, te permite fijar buenas condiciones antes de que aparezcan posibles problemas de salud. Las cifras son orientativas, no una oferta en firme.
A los 40: sube, pero sigue siendo asumible
En la cuarentena la prima crece de forma apreciable respecto a la década anterior. Para el mismo capital de referencia de 100.000 €, los rangos orientativos van aproximadamente de 120 a 300 €/año entre los 40 y los 49 años.
Suele ser la etapa de mayor responsabilidad económica: hipoteca a medias, hijos en edad escolar y unos ingresos que la familia necesita. Por eso es clave revisar que el capital asegurado siga cubriendo tus necesidades reales. Si contrataste hace años con un capital bajo, puede ser buen momento para recalcularlo con la regla DIME.
A los 50 y más: la prima pega un salto
A partir de los 50, la prima sube de forma más marcada. Para un capital de 100.000 €, los rangos orientativos se mueven aproximadamente entre 300 y 650 €/año entre los 50 y los 59 años, y tienden a aumentar después.
En esta etapa conviene afinar bien las coberturas y el capital: quizá la hipoteca esté casi pagada y los hijos sean independientes, lo que puede reducir el capital necesario. Algunas pólizas tienen límites de edad para contratar o renovar, así que merece la pena revisar las condiciones con calma. Las cifras son orientativas, no una oferta.
Prima nivelada o creciente: una decisión clave
En todas las edades te encontrarás dos formas de pagar: la prima nivelada, que se mantiene estable durante el plazo contratado, y la creciente, que empieza más barata pero sube cada año con la edad. La diferencia se nota especialmente cuanto mayor eres.
La nivelada da tranquilidad porque sabes qué pagarás, mientras que la creciente puede salir a cuenta a corto plazo. Cuál te conviene depende de tu edad, tus planes y cuántos años quieras estar cubierto. Es una decisión personal que conviene consultar con un profesional antes de firmar.